martes, 12 de enero de 2016

Cádiz, la historia del carnaval de la risa.

En épocas pre-carnavaleras en las que estamos ya (un poquito pronto este año), a todos se nos vuelve en la mirada una sonrisa, o recordamos el significado de alguna letra que cantaba la comparsa que nos gusta el año pasado, o ya estamos pensando en el disfraz que este año queremos ponernos... esas son las cosas del carnaval, la fiesta que une y y hace que sonriamos todos, en la que no hay pena ni bordería, la que da alegría en tono de 3 por 4.
A todos nos gusta el carnaval y en Cádiz más. Por ello en estos días vamos a ir conociendo un poquito del carnaval de Cádiz, madre y maestra en Andalucía.

Breve paso histórico del carnaval.

El origen del Carnaval se puede remontar a las bacanales: fiestas en honor del dios Baco, las saturnales: en honor del dios Saturno y las lupercales: en honor del dios Pan, celebraciones en la antigua Grecia y en la Roma clásica.
Julio Caro Baroja, uno de los más clásicos estudiosos del Carnaval, lo define como "un hijo del cristianismo". Todos sabemos que el Carnaval se celebra previamente a la Cuaresma, es el fin de semana anterior al Miércoles de Ceniza.

El Carnaval Gaditano toma peculiaridades del italiano, debido a la influencia fundamentalmente genovesa que Cádiz conoció, pues desde el siglo XV, tras el desplazamiento hacia el Mediterráneo de los turcos, los comerciantes italianos se trasladan a Occidente, encontrando en Cádiz un lugar de asentamiento perfectamente comunicado con los objetivos comerciales que los genoveses buscaban: el norte y el centro de África.
Los antifaces, las caretas, las jeringas de agua, los caramelos arrojadizos (confeti - papelillos), son otros tantos elementos que asimilamos del Carnaval italiano. Al igual que los bailes de Carnaval, como eje central de las fiestas, siendo el acto social más importante de las celebraciones, sobre todo en el siglo XVIII.
El disfraz invierte el orden de las cosas, comiendo, bebiendo, ironizando y satirizando a la sociedad y a la autoridad. En definitiva, da rienda suelta a la fantasía y a la libertad.
El Ayuntamiento no reconocía el Carnaval como una fiesta propia hasta que en el año 1861 el alcalde Don Juan Valverde propone que sea el Cabildo el encargado de la organización del Carnaval, para lo que se solicita que en el presupuesto de 1862 se previeran los gastos del Carnaval.
Podemos decir que es cuando se comienza a tener un Carnaval "reglamentado".

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