Uno de los momentos más fascinantes de Doñana, sus atardeceres, desde el precioso paseo de la marisma del Rocío, junto a la ermita.
Todos los días al caer el sol, el cielo del Rocío se fusiona con las calmadas aguas de la marisma del Rocío y es cuando las aves, como si de un coro se tratara, se ponen de acuerdo para cantar al unísono creando una estampa difícil de olvidar y que como digo, cada día, en el Rocío, sucede.
El sol empieza avisando, poco a poco empieza su bajada, el espectáculo, ¡va a empezar!
La magia de esos lugares que los hacen tan especiales... La visita a la aldea del Rocío no iba destinada para este tema, pero como ocultar tanta belleza que pasa absorta por medio de una romería. Que suerte aquellos que van haciendo el camino y se encuentran como este regalo natural, sin quitar ninguna importancia a la verdad del lugar.
Ya no solo es Huelva y sus costas las que nos regala este regalo, las marismas... ¿Qué tendrán que hasta los animales salvajes la prefieren para vivir? ¿Qué tendrá esta parte de Andalucía que hace que el día quisiera ser noche y la noche quisiera ser día?
No se puede describir tanta belleza como la que tiene la caída del sol, este ocaso del día que en Andalucía, y ahora mismo en las marismas de Doñana lo hace tan especial.
Por eso, el Rocío es más que una romería que pasa año tras año, es más que todos esos centenares de romeros que lo visitan por fe, es más que una ermita. Es el lugar donde podemos contemplar una de las más bellas puesta de sol, un lugar mágico bañado por una tradición rociera.
Así que ya sabes, si estás por Doñana o alrededores, recuerda que el sol en el Rocío se oculta dando lugar a momentos como este. Un atardecer precioso e imborrable que junto a la ermita y el paseo por la marisma... creedme, os encantará.
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